El “veneno silencioso” que podría estar causando mareos en adultos mayores y casi nadie lo sospecha.

En los últimos años, miles de familias han notado que sus padres o abuelos experimentan mareos frecuentes, falta de equilibrio o episodios repentinos de desorientación. Aunque muchos atribuyen estos síntomas a la edad, existe un factor cotidiano que podría estar agravando el problema… y la mayoría lo ignora por completo.

Hoy te explicamos cuál es este “veneno silencioso”, cómo afecta al cerebro y qué cambios sencillos pueden reducir el riesgo.

¿De dónde provienen tantos casos de mareos en personas mayores?

El mareo es uno de los síntomas más comunes en adultos mayores. Puede aparecer por múltiples razones: problemas de presión arterial, deshidratación, medicamentos, trastornos del oído interno o incluso deficiencias nutricionales.

Sin embargo, especialistas han advertido sobre otro factor que muchos pasan por alto: la calidad del agua que consumen diariamente.

Aunque parezca increíble, ciertos contaminantes presentes en el agua —incluso en niveles pequeños— pueden afectar el sistema nervioso, la presión arterial o el equilibrio del organismo.

¿Qué tiene que ver el agua con el mareo?

En diversas regiones, el agua puede contener trazas de sustancias como:

  • Metales pesados (plomo, arsénico, mercurio)
  • Residuos de medicamentos
  • Microorganismos resistentes
  • Exceso de cloro o minerales

Aunque no siempre causan síntomas inmediatos, con el tiempo pueden producir:

  • Sensación de inestabilidad
  • Confusión mental
  • Dolor de cabeza
  • Náuseas
  • Fatiga persistente

Los adultos mayores son más vulnerables porque su organismo procesa estas sustancias con mayor lentitud.

Cómo afecta esto al cerebro y al equilibrio

El equilibrio depende del trabajo conjunto entre el oído interno, la circulación sanguínea y el cerebro. Si alguno de estos sistemas se afecta, los mareos aparecen.

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Los contaminantes del agua pueden:

  • Alterar la función neurológica
  • Interferir con la oxigenación del cerebro
  • Aumentar la presión arterial
  • Deshidratar lentamente el cuerpo sin que el adulto mayor lo note

Todo esto eleva la probabilidad de sufrir mareos, caídas y episodios de desorientación.

¿Qué puedes hacer para protegerte o ayudar a tus familiares?

Aquí algunas medidas sencillas que pueden marcar una gran diferencia:

1. Utiliza un filtro certificado

Los filtros de carbón activado o de ósmosis inversa reducen metales pesados, cloro y otros contaminantes.

2. Revisa la hidratación

Muchos adultos mayores toman poca agua por miedo a ir al baño frecuentemente. Esto aumenta el riesgo de mareos. Un recordatorio suave cada pocas horas ayuda más de lo que imaginas.

3. Evita almacenar agua en envases plásticos viejos

El plástico puede liberar químicos que afectan el sistema hormonal y el equilibrio.

4. Consulta al médico si los mareos son persistentes

En ocasiones, el problema puede relacionarse con medicamentos, presión arterial o el oído interno.

Conclusión

El mareo en adultos mayores no siempre es “cosa de la edad”. A veces, la causa está más cerca de lo que creemos. Mejorar la calidad del agua que consumen, vigilar su hidratación y adoptar hábitos más seguros puede disminuir notablemente los episodios de inestabilidad.

Pequeños cambios pueden ofrecer una gran mejora en su bienestar diario.